Batman estaba tomando café en Cuenca cuando vio una fila de alpacas marchando por la Plaza Mayor. Siguiéndolas, descubrió que eran parte de un complot liderado por Lord Farquaad, quien había decidido conquistar la ciudad con su ejército de alpacas franquistas.

"Esto no puede estar pasando", pensó Batman. Con un rápido movimiento, derrotó a Farquaad y a sus lanudas tropas, salvando Cuenca de una dictadura de lana. "Nunca imaginé que Cuenca sería el centro de un golpe de estado alpaco", murmuró, mientras se alejaba en la Batmóvil.